Archives For Vida cristiana

A cuántas personas conoce usted que moralmente son un ejemplo, laboralmente diligentes, familiarmente cercanos y amorosos, socialmente preocupados y generosos con el necesitado y económicamente responsables y prósperos como no muchos. No oran, no se han arrepentido de sus pecados, no reconocen ni dan gloria a Dios, no leen la Biblia y ni siquiera se congregan.

A cuántas personas conoce que son abiertamente malvadas y, aun así, son gente, económicamente prósperas. No les falta nada. Viven de acuerdo a sus propias reglas y, parece que la vida les sonríe de oreja a oreja.

Las dos personas que he descrito, están condenadas a muerte y a muerte eterna. Porque son pecadores y el Dios santo no tolera el pecado, los juzgará y castigará. Para eso envió a Jesús, Dios que se hizo hombre, para vivir la vida justa que no podíamos vivir y morir en nuestro lugar y reconciliarnos con el Padre al pagar el precio de nuestros pecados. Su perdón, está disponible a todo el que cree y se arrepiente de sus pecados.

Existe una tentación ante los que hacen el mal y les va bien. Y es que usted abandone el camino de Dios, para “vivir bien” en esta tierra. Clic para tuitear

Ese “vivir bien”, tiene que ver con tener dinero y bienes. No venda su vida al pecado, a lo ilegal, a lo que no honra a Dios, por llegar a tener.

Sea fiel hoy y siempre. Dios lo bendecirá, no sólo en esta tierra, sino eternamente. No iguale dinero con la vida verdadera y la paz duradera. No traicione a su Señor por treinta monedas de plata. Trabaje, ahorre, diezme, comparta y prospere económicamente. Pero nunca tome atajos, llevan a la muerte y a la muerte eterna.

Tener no lo es todo. Si así fuera, no existirían tantas historias de millonarios, que, “teniéndolo todo”, toman la triste decisión de quitarse la vida. Clic para tuitear

Recuerde que tener, no lo es todo. Cuando llegue a tener mucho o ahora que ya tiene, no crea que lo ha logrado en la vida. El dinero no compra lo que sólo Dios da gratuitamente por la fe en Jesucristo. El dinero compra cosas, pero jamás paz, amor y gozo eterno. Sea fiel a Dios, en la buenas y en las malas.

Como dijo el sabio Salomón: “El pecador puede hacer lo malo cien veces, y vivir muchos años; pero sé también que le irá mejor a quien teme a Dios y le guarda reverencia.” La Biblia en Eclesiastés 8:12 Clic para tuitear

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Si no ha leído la publlicación anterior ¿Por qué necesito a Jesús?, dé clic aquí

Una persona no es consciente de la necesidad de la insulina, hasta que sabe que es diabético y lo que la insulina hace con los niveles de azúcar en su sangre y de lo que lo libra en el largo plazo.

Lo mismo ocurre en la vida de todo ser humano. Jamás será consciente de la necesidad de Jesús en su vida, hasta que comprende su enfermedad, su cura, el precio de la misma y que aún falta la segunda parte de la actuación del guion de Jesús que aún no se ha cumplido y que será en los tiempos finales.

Yo necesito a Jesús, porque mi enfermedad es el pecado. El Dios justo me juzgará y como pecador seré condenado a muerte y a muerte eterna, no porque él sea malo, sino porque es justo. Pero existe la cura y es tan cara que Dios decidió hacerla gratis. Y no tiene qué ver con mis obras, sino con las obras de Cristo. ¿De qué estoy hablando?

Dios es el Creador. No es posible que la nada haya creado algo. Que el desorden haya producido orden. Que lo imperfecto haya producido lo perfecto. Una explosión destruye, nunca ordena.

Dios es el Creador. No es posible que la nada haya creado algo. Que el desorden haya producido orden. Que lo imperfecto haya producido lo perfecto. Una explosión destruye, nunca ordena. Clic para tuitear

Todo lo que conocemos que ha sido creado, como los productos Apple, y que se caracterizan por ser innovadores, minimalistas y excelentes, tienen un diseñador. Nadie creería que poco a poco se fueron formando. Todo lo que existe en esta tierra tiene un diseño, tiene un diseñador y ese diseñador y creador, es Dios.

Dios no sólo creó los cielos, la tierra y el universo. Dios estableció las reglas del juego para su creación. Y como él es santo – esa esencia de pureza total que nos separa de nosotros –, exige a sus criaturas ser santas. Su santidad nos muestra cómo debemos ser y su santidad nos condena por cómo no hemos sido, y todos somos pecadores.”

El justo castigo de Dios es verdadero. Pero no podía existir el injusto perdón de Dios. Si Dios nos hubiera perdonado así por así nuestros pecados, habría negado su santidad. Jesús en la cruz, fue el sacrificio por nuestros pecados, la justicia que viene de Dios. El justo murió por los injustos. La justicia de Dios sí existe y esta está en Jesús. Su muerte, es nuestra vida.

El justo castigo de Dios es verdadero. Pero no podía existir el injusto perdón de Dios. Si Dios nos hubiera perdonado así por así nuestros pecados, habría negado su santidad. Jesús en la cruz, fue el sacrificio por nuestros… Clic para tuitear

Dios puede justificar a través de la muerte de Jesús en la cruz, de los pecados a todo el que cree y se arrepiente de sus pecados. Habiendo usted sido declarado convicto de pecado, por medio de Jesús, lo hace libre para vivir para él. Porque Jesús murió, pago con su muerte, el castigo por nuestros pecados. Él es nuestra expiación, ese sacrificio que paga nuestra deuda con Dios. Él es nuestra propiciación, ese sacrificio que aplaca la ira de Dios por el pecado.

¿Qué es un convicto? Es el acusado a quien se la probado legalmente su delito. Ninguno de nosotros tiene escapatoria y vamos a rendir cuentas cuando venga el fin, ante Jesucristo que juzgará a todos. Y en el reino de Dios, no existe dinero o recurso alguno que tuerza la justicia, como suele hacerse en la tierra. Sin importar su apellido o sus cuentas bancarias, usted y yo, seremos juzgados por Dios y recibiremos lo que es justo.

Pero hoy, Dios sigue siendo el abogado ante Dios de todo aquel que cree y se arrepiente de sus pecados. Aquel que cree que Jesús es el Verbo que en el principio ya existía, que estaba con Dios y que era Dios. Y que este Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. Para ser el único que fuera tentado en todo, pero sin pecado. Y así, el justo moriría por los injustos en la cruz. Y los redimiría, pagaría el precio por la libertad de la esclavitud del pecado y nos daría vida eterna.

Esta es la justicia de Dios en Jesús. No por obras, sino por gracia – un favor inmerecido, algo que usted no merece, no por sus méritos –. No por sus obras, pero sí por la obra de Cristo en la cruz.

Esta es la justicia de Dios en Jesús. No por obras, sino por gracia – un favor inmerecido, algo que usted no merece, no por sus méritos –. No por sus obras, pero sí por la obra de Cristo en la cruz. Clic para tuitear

¿Qué debo hacer para recibir el perdón de pecados? Reconocer que soy un pecador y que seré juzgado. Reconocer que Dios es santo y no hay pecado en él y su justicia es la que me condenará. Reconocer que Jesús es el hijo de Dios y que, por amor, vino al mundo a entregar su vida para reconciliarnos con el Padre.

Reconocer que mis caminos, muchas veces no son los caminos que el Dios santo exige y que mis caminos, aunque parecieran rectos, son de muerte. Que cuando reconozco mi pecaminosidad y el camino por el que debo andar, cae una tristeza en nuestras vidas producto del Espíritu Santo que nos convence de pecado, para que nos arrepintamos.

Cuando creemos y nos arrepentimos de nuestros pecados, le damos un giro de 180 grados a nuestra vida. No comenzando por las buenas obras, porque ya somos convictos de pecado y eso nada nuestro lo borra. Sino comenzando con la fe en el sacrificio de Jesús y entonces, una vez declarados justos, vivimos en los caminos de justicia para lo que Dios nos creó.

Cuando creemos y nos arrepentimos de nuestros pecados, le damos un giro de 180 grados a nuestra vida. No comenzando por las buenas obras, sino comenzando con la fe en el sacrificio de Jesús y entonces, una vez declarados justos,… Clic para tuitear

Sus caminos de justicia, son paz para mí y para los que me rodean. Y si un día peco, abogado tengo ante el Padre, a Jesucristo el justo. Me arrepiento, pido perdón y vivo cada día negándome a mí mismo, tomando mi cruz y siguiéndole.

Este camino de la paz con Dios, no viene por mis obras, viene por la obra de Cristo en la cruz. Nuestra reconciliación con Dios, la vida verdadera y la paz duradera. La promesa de vida eterna, que cambió no a 11 discípulos, sino que sigue transformando la vida de millones, por la fe en Jesucristo.

Así como el diabético atesora la insulina por lo que sabe que es y hace. Yo atesoro a Jesús por lo que sé que es y hace. Jesús es el Dios que dejó la gloria y se vistió de carne y huesos. Y por amor, murió por mí en la cruz, para aplacar la ira de Dios, reconciliarme con el Padre y darme promesa de vida eterna. ¿Cómo no amar y vivir para el que me ha amado así? Y usted ¿Qué piensa?, ¿Qué hará?

Así como el diabético atesora la insulina por lo que sabe que es y hace. Yo atesoro a Jesús por lo que sé que es y hace. Jesús es el Dios que dejó la gloria y se vistió de carne y huesos. Y por amor, murió por mí en la cruz, para… Clic para tuitear

“Ahora bien, sabemos que todo lo que dice la ley, lo dice a quienes están sujetos a ella, para que todo el mundo se calle la boca y quede convicto delante de Dios. Por tanto, nadie será justificado en presencia de Dios por hacer las obras que exige la ley; más bien, mediante la ley cobramos conciencia del pecado. Pero ahora, sin la mediación de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, de la que dan testimonio la ley y los profetas. Esta justicia de Dios llega, mediante la fe en Jesucristo, a todos los que creen. De hecho, no hay distinción, pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios, pero por su gracia son justificados gratuitamente mediante la redención que Cristo Jesús efectuó. Dios lo ofreció como un sacrificio de expiación que se recibe por la fe en su sangre, para así demostrar su justicia. Anteriormente, en su paciencia, Dios había pasado por alto los pecados; pero en el tiempo presente ha ofrecido a Jesucristo para manifestar su justicia. De este modo Dios es justo y, a la vez, el que justifica a los que tienen fe en Jesús.” La Biblia en Romanos 3:19-26

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Una persona no es consciente de la necesidad de la insulina, hasta que sabe que es diabético y lo que la insulina hace con los niveles de azúcar en su sangre y de lo que lo libra en el largo plazo.

Lo mismo ocurre en la vida de todo ser humano. Jamás será consciente de la necesidad de Jesús en su vida, hasta que comprende su enfermedad, su cura, el precio de la misma y que aún falta la segunda parte de la actuación del guión de Jesús que aún no se ha cumplido y que será en los tiempos finales.

Jamás será consciente de la necesidad de Jesús en su vida, hasta que comprenda su enfermedad, su cura, el precio de la misma y que aún falta la segunda parte de la actuación del guión de Jesús que aún no se ha cumplido... Clic para tuitear

Así como el diabético reconoce su enfermedad cuando después de varias mediciones de los niveles de glucosa en su sangre, estos están por encima de lo normal. Yo reconozco mi enfermedad. Existen enfermedades hereditarias. Un padre o una madre pasa la misma a su hijo.

Desde nuestros padres originales, cuando Adán y Eva desobedecieron a Dios y escogieron su propio camino como si fuera más alto que el camino del Creador, nos pasaron a la humanidad una enfermedad, el pecado y la tendencia innegable de la naturaleza del ser humano hacia el mal. Lo que se conoce como la naturaleza pecaminosa.

A un bebé no se le enseña a ser egoísta, este ya lo trae en su naturaleza pecaminosa. Por eso, la primera palabra que aprende a pronunciar es papi o mami y la segunda o de las primeras: mío…

A un bebé no se le enseña a ser egoísta, este ya lo trae en su naturaleza pecaminosa. Por eso, la primera palabra que aprende a pronunciar es papi o mami y la segunda o de las primeras: mío… Clic para tuitear

Matar a alguien es pecado, también lo es la envidia. Solemos llamar pecado a lo que impresiona y errores a los pecados más profundos y ocultos del corazón. Todos somos pecadores. Adán y Eva cuando desobedecieron a Dios y comieron el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal, sus ojos fueron abiertos y experimentaron lo que todos seguimos experimentando en lo más profundo de nuestro corazón cada vez que pecamos: vergüenza, miedo y consecuencias.

Hace poco hablaba con alguien no cristiano. Me contaba que enamoraba a todo tipo de mujeres, pero que ya no pasaba de ahí. Su explicación: cada vez que tengo relaciones sexuales con una mujer que no es mi esposa, la paso bien durante el acto sexual, pero luego me siento más vacío que antes.

Por algo es que la Biblia llama a los deseos que van contra la voluntad de Dios, los deseos engañosos. Porque prometen placer y traen dolor. Prometen alegría y traen depresión. Prometen victoria y traen división. Yo necesito a Jesús porque soy un pecador. Todos lo somos.

Por algo es que la Biblia llama a los deseos que van contra la voluntad de Dios, los deseos engañosos. Porque prometen placer y traen dolor. Prometen alegría y traen depresión. Prometen victoria y traen división. Clic para tuitear

¿Es usted un pecador?, ¿Manifiesta en usted las obras de la naturaleza pecaminosa que heredó de sus padres y al final desde Adán y Eva? Lea esta porción de la escritura que está en Gálatas capítulo 5 y versículos 19 al 21 y examínese: “Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje; 20 idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos 21 y envidia; borracheras, orgías, y otras cosas parecidas. Les advierto ahora, como antes lo hice, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.”

No tiene que haber practicado todas las obras de la naturaleza, con una que se haya manifestado en su vida usted está descalificado delante de Dios. Al igual que yo, es un pecador. Pecado es no llegar al nivel que Dios exige. Es fallar el blanco que Dios ha establecido como estándar para sus hijos, santidad total.

Pablo, un judío y ciudadano romano de los tiempos de Jesús, persiguió a la iglesia. Hasta que Jesús mismo ya resucitado se le presentó y lo comisionó. Pasó tres días ciego. Alguien oró por él y recobró la vista. Y entonces cumplió su misión de proclamar el nombre de Jesús – que significa salvación – a los no gentiles – todo no judío –. El que antes perseguía a la iglesia de Cristo, ahora proclamaba el mensaje de salvación, que antes perseguía.

El apóstol Pablo escribió 13 de los 27 libros del Nuevo Testamento – la segunda parte de la Biblia, el nuevo pacto, que comienza con la narración del nacimiento de Jesús, su vida, muerte y cómo todos sus discípulos y las generaciones siguientes predicaron a Jesús como el Salvador y constituyeron la iglesia de Dios, donde Jesús es la cabeza y ellos el cuerpo –. Esto sin tomar en cuenta el libro de Hebreos, que algunos creen, que también fue escrito por él.

Así que este hombre, judío y ciudadano romano, Pablo, creía que estaba en la verdad y negaba a Jesús como el Cristo o Mesías – ambos títulos significan ungido, Cristo en griego y Mesías en hebreo. El ungido para salvar a Israel de sus pecados). No sólo no creía, perseguía a sus discípulos. También pensaba que guardar la ley de Dios – sus mandamientos, ordenanzas y preceptos – era el camino a la salvación. Y es que por las buenas obras nadie es salvo – El que es pecador, por mil y una obras que haga, seguirá siendo un pecador que hace buenas obras –. Luego de ser confrontado por Jesús, comprende la verdad. Por el primer Adán fuimos constituidos pecadores, el segundo Adán es nuestra esperanza de justificación.

Vea lo que este hombre escribió sobre Jesús –el segundo Adán – en el libro de Romanos capítulo 5 y versículos del 12 al 21: “Por medio de un solo hombre el pecado entró en el mundo, y por medio del pecado entró la muerte; fue así como la muerte pasó a toda la humanidad, porque todos pecaron. Antes de promulgarse la ley, ya existía el pecado en el mundo. Es cierto que el pecado no se toma en cuenta cuando no hay ley; sin embargo, desde Adán hasta Moisés la muerte reinó, incluso sobre los que no pecaron quebrantando un mandato, como lo hizo Adán, quien es figura de aquel que había de venir. Pero la transgresión de Adán no puede compararse con la gracia de Dios. Pues, si por la transgresión de un solo hombre murieron todos, ¡cuánto más el don que vino por la gracia de un solo hombre, Jesucristo, abundó para todos! Tampoco se puede comparar la dádiva de Dios con las consecuencias del pecado de Adán. El juicio que lleva a la condenación fue resultado de un solo pecado, pero la dádiva que lleva a la justificación tiene que ver con una multitud de transgresiones. Pues, si por la transgresión de un solo hombre reinó la muerte, con mayor razón los que reciben en abundancia la gracia y el don de la justicia reinarán en vida por medio de un solo hombre, Jesucristo. Por tanto, así como una sola transgresión causó la condenación de todos, también un solo acto de justicia produjo la justificación que da vida a todos. Porque, así como por la desobediencia de uno solo muchos fueron constituidos pecadores, también por la obediencia de uno solo muchos serán constituidos justos. En lo que atañe a la ley, esta intervino para que aumentara la transgresión. Pero, allí donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia, a fin de que, así como reinó el pecado en la muerte, reine también la gracia que nos trae justificación y vida eterna por medio de Jesucristo nuestro Señor.”

Yo necesito a Jesús porque soy un pecador. Y el Dios santo que estableció sus mandamientos para todos los seres humanos lo hizo porque no hay pecado en él y eso demanda de sus criaturas. Esos mandamientos no existen para evitarnos vivir sino para evitarnos sufrir en lo individual y en lo colectivo. Y a la vez para que al darle honra y gloria al obedecerles cosechemos la paz de Dios sobre nuestras vidas. Pero los hemos quebrantado y el Dios justo que no tolera castigará a todo pecador con muerte y muerte eterna. Pero Dios no se complace en la muerte del malvado, sino más bien quiere que este se arrepienta de su conducta y viva.

Es más, los mandamientos de Dios son los derechos y la protección de los derechos esenciales de toda la humanidad. No matarás, es el derecho a la vida. No robarás, el derecho a la propiedad privada. No cometerás adulterio, el derecho a la santidad del matrimonio. No codiciarás, el derecho a la prosperidad desigual. No dirás falso testimonio, el derecho a la reputación. Honra a padre y a madre, el derecho al orden y respeto en la sociedad por los mayores. No tengas otros dioses además de mí, el mandamiento que más quebrantamos cuando hacemos de nuestra carrera profesional o de cualquier cosa nuestro dios. Le damos nuestras fuerzas y la gloria que merece Dios a otras cosas, eso es idolatría.

Yo necesito a Jesús, porque mi enfermedad es el pecado. El Dios justo me juzgará y como pecador seré condenado a muerte y a muerte eterna, no porque él sea malo, sino porque es justo. Pero existe la cura... Clic para tuitear

Yo necesito a Jesús, porque mi enfermedad es el pecado. El Dios justo me juzgará y como pecador seré condenado a muerte y a muerte eterna, no porque él sea malo, sino porque es justo. Pero existe la cura y es tan cara que Dios decidió hacerla gratis. Y no tiene qué ver con mis obras, sino con las obras de Cristo. Esta está en Jesús y será el tema de la siguiente publicación.

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El amor tiene forma de cruz

febrero 14, 2018

El corazón es el símbolo más conocido para describir el amor. Pero el corazón es engañoso. “Nada hay tan engañoso como el corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede comprenderlo?” Jeremías 17:9 Con el corazón en la mano la pareja se ha prometido amor hasta que la muerte los separe, pero con ese mismo corazón, se dicen que ya no se aman y se separan.

El corazón enfatiza los sentimientos del momento. El corazón ama dependiendo de las situaciones externas. El corazón humano ama al que le trata bien y odia al que le trata mal. Pero hay un amor y un símbolo superior. Clic para tuitear

Cuando entendemos el mensaje de la cruz, nos damos cuenta que la cruz tiene forma de corazón. Porque la cruz manifiesta el verdadero amor, el amor sacrificial de Dios en Jesús. Un amor que no ama porque el otro merezca sino porque es amor y da. Jesús no murió para aplacar la ira de Dios y reconciliar con el Padre sólo a sus discípulos, murió también por los que lo crucificaron. Ese mismo amor lo llevó a exclamar en la cruz: “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen”.

El amor tiene forma de cruz, porque ante el Dios santo, nosotros los pecadores estamos condenados a muerte y a muerte eterna y Jesús tomó nuestro lugar. “A la verdad, como éramos incapaces de salvarnos, en el tiempo señalado Cristo murió por los malvados. Difícilmente habrá quien muera por un justo, aunque tal vez haya quien se atreva a morir por una persona buena. Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.” Romanos 5:8

El amor de Dios se manifiesta en enviar a Jesús – el Verbo que ya existía, que ya estaba con Dios y que era Dios – para morir en la cruz, el justo por los injustos. No porque lo mereciéramos, sino precisamente a pesar de no merecerlo. Su amor sacrificial es precisamente como debemos amar a todos hoy y siempre. ¿Quiere experimentar el verdadero amor manifestado en la cruz? Arrepiéntase de sus pecados, crea en Jesús como Salvador y ámelo como él lo amó. Jesús vino para llevarnos a él y mostrarnos que el amor tiene forma de cruz.

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El problema de muchas naciones es la escasez de Biblias. Estas son altamente valoradas y cuidadas. Es más, son un riesgo. Lo encuentran leyendo la misma y profesando la fe cristiana y usted es inmediatamente enviado al más allá.

El problema de Latino América no es la escasez, sino la abundancia de Biblias. Casi ninguna persona tiene una sola, tiene por lo menos dos o más. El problema no es la abundancia de Biblias, sino la escasez de lectores.

¿Cómo llegar a conocer a Dios, el evangelio de Jesucristo y su voluntad que es buena, agradable y perfecta a menos que él se revele a nosotros? El resultado de su revelación es la Biblia. Ella fue inspirada por él, para que los escritores bíblicos nos transmitieran, libre de error, lo que Dios deseaba que conociéramos sin pasar por alto su personalidad, su cultura y su idioma.

Si la Biblia sólo adorna su vida cuando asiste a la iglesia o sólo adorna la sala de su casa, estamos mal. Peor aún, si esta está refundida en cajas o abandonada en una librera de su casa. En ella se encuentra la clave de los tesoros eternos. Leerla no es una opción, sino una obligación que deleita al que la lee.

No se conforme con abrir la Biblia sólo una vez a la semana en la iglesia y una vez a la semana en su célula. Usted y su familia deben abrirla, leerla, estudiarla, memorizarla y practicarla, todos los días de su vida. Clic para tuitear

Lea la Biblia en familia, escúchela en el tráfico, mientras hace ejercicio o después de su hora de almuerzo. Cuénteles a sus hijos todas las noches historias bíblicas antes de dormir. Porque los cristianos debemos ser conocidos como las personas del Libro, porque es en la Biblia, en donde conocemos la voluntad perfecta de Dios para nosotros. En ella conocemos la santidad de Dios, la pecaminosidad del hombre y a Jesucristo como nuestro Salvador y esperanza eterna.

Si aún no lo tiene, descargue el App de la Biblia de YouVersion y el App de la Biblia para niños de YouVersion

“Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, 17 a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra.” 1 de Timoteo 3:16 y 17

¿Quiere conocer la verdad? Lea y practique la Biblia todos los días de su vida. ¿Quiere confirmar si lo que le enseñan es verdad? Estudie la Biblia todos los días. Léala y comience hoy. Si nunca la ha leído, comience por el libro de Juan. Manos a la obra.

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