Y nunca más despertar…

abril 8, 2020

Imagínese dormirse esta noche y nunca más despertar. Usted se acuesta como que si nada, pero nunca más vuelve a despertar. Y llega a morir hasta los 92 años.

Una enfermera lo observa durante 24 horas. Las siguientes 24 horas es otra. Ellas notan algo, en su sueño del que no despierta, usted a veces sonríe, llora o muestra rostro de asombro, pero no despierta.

Usted está perdido en usted. Perdido en sus sueños personales. Tanto así, que, aunque está vivo, no vive más que para usted y sus sueños.

Aunque en sus sueños usted sonríe, llora o muestra de pronto un rostro de asombro, su familia lo extraña. Está tan cerca, pero a la vez tan lejos. Lo tienen allí, pero no lo tienen con ellos.

Es probable que usted hasta hoy no haya despertado. Y siga perdido en sus sueños, en sus metas, en sus pensamientos. Que ni siquiera se ha dado cuenta, que su familia lo extraña.

Aunque está ahí, no está con ellos. Aunque usted cree amarlos y puede enumerar muchos actos de amor, sus pocos, pero dañinos errores, han marchitado el corazón de los suyos.

Es probable que usted hasta hoy no haya despertado. No haya despertado a la realidad de su fragilidad. Un virus microscópico nos tiene de rodillas al mundo entero. Y a todos, refundidos en nuestras casas. Pero podemos seguir durmiendo ante el llamado de Dios. Qué gran error.

Dios es amor. Pero su amor manifiesto en la gracia y misericordia de Jesús, que nos libra de la ira santa de Dios, tiene fecha de expiración. Ese amor disponible hacia usted, expira el día de su muerte o el día en que Jesús regrese por su iglesia, cuando ya no vendrá como Salvador sino como Juez. Hoy puede ser su abogado ante Dios.

Muchos viven como si fuéramos dioses. Con los armamentos más poderosos, la tecnología digital más impresionante y de rodillas ante un virus microscópico. Un virus que ha causado mucho dolor, temor y pérdidas. Ni las personalidades se han librado y ya muchos la historia de fatal de algo microscópico. Este virus nos demuestra que no somos dioses, somos simples mortales.

Pero ninguno de esos dolores, temores y pérdidas, se comparan al vivir dormido ante un Dios que grita, arrepiéntete. Aquí estoy. No debes hacer nada sino creer. Creer que yo soy santo y que no tolero el pecado. Y que el que no es conmigo, contra mí es. Y que el que no es mi amigo, mi enemigo es.

Creer que Yo soy fuego consumidor. Más infernal que aquellos incendios de California. Pero yo también soy un silbo apacible. Yo también soy todo ternura. Mi mayor placer es amar. Y no me complace la muerte del malvado, sino más bien quiero que se arrepienta de su conducta y viva.

Creo que yo también he estado dormido a mi esposa y a mis hijos. No que no los ame, no que no les dedique tiempo, no que no esté presente. Y es que lo que más importa no es como me siento yo, sino cómo se sienten ellos. Aunque los ame del tamaño del universo, pero con mis palabras impulsivas y no pensantes hiera sus corazones si quiera una vez, estoy dormido para ellos. Y no ha sido sólo una.

Estos días de dolor y temor alrededor del mundo, han sido como una alarma erróneamente colocada a las 3 de la mañana en un día de asueto. Que me sacude en la incomodidad de despertar tan temprano. Y para darme cuenta que parar no es necesario, es obligatorio.

Estos días de dolor alrededor del mundo, han sido como una alarma erróneamente colocada a las 3 de la mañana en un día de asueto. Que me sacude de mi sueño, para darme cuenta que parar no es necesario, es obligatorio. Clic para tuitear

Y quiero despertar. Quiero despertar para ellos. Son mi regalo más precioso y cercano. Y quiero que Dios me use para despertar a otros. Despertarlos para sus familias, para que vean lo que no han visto, sientan lo que no han sentido y puedan pedir perdón a lo que creen que no han ofendido y puedan despertar, para no sólo estar ahí, sino estar con ellos amando como Dios ama y escuchando, siendo papá, mamá, hermano, hermana, hijo, mentor y no viviendo a la carrera con los más cercanos.

Estoy cansado de ver tanto Facebook Live, de corazones bien intencionados, hablando que nada malo tocará a los hijos de Dios. Si Jesús dijo que en este mundo habrían aflicciones, por qué se les olvida ese pasaje bíblico. No dijo aflicción, dijo aflicciones. Porque lo que este Coronavirus no será la última.

Estoy cansado de ver tanto Facebook Live, de personas que enseñan lo que hoy ante esta crisis, no funciona y es más, suena a una parodia del cristianismo. Hoy muy pocos cosecharán prosperidad, la mayoría perderán y será duro. Pero la fe no se prueba en los buenos momentos, la fe se prueba en los malos.

Estoy cansado de ver tanto Facebook Live, de personas que enseñan lo que hoy ante esta crisis, no funciona y es más, suena a una parodia del cristianismo. Hoy muy pocos cosecharán prosperidad, la mayoría perderán y será duro. Clic para tuitear La fe no se prueba en los buenos momentos, la fe se prueba en los malos. Los fieles, son aquellos que, con lágrimas en sus ojos, enfrentan los dolores más profundos de esta tierra, de rodillas, pero con la mirada al cielo Clic para tuitear

Los fieles, son aquellos que, con lágrimas en sus ojos, enfrentan los dolores más profundos de esta tierra, de rodillas, pero con la mirada al cielo como Esteban, ese diácono en el libro de Hechos, que murió apedreado, pero que antes de morir, fijó su mirad en el cielo y vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios.

La vida cristiana no se trata de cuentas bancarias llenas, sino de vidas vacías de pecado. La vida cristiana no se trata de la victoria ante toda guerra, sino de la fidelidad ante las “batallas perdidas” en este mundo como la quiebra, la enfermedad o la muerte.

La vida cristiana no se trata de cuentas bancarias llenas, sino de vidas vacías de pecado. La vida cristiana no se trata de la victoria ante toda guerra, sino de la fidelidad a Dios ante las “batallas perdidas” en este mundo Clic para tuitear

El cristiano que muere por las complicaciones del Coronavirus, no es un derrotado. Si muere con la fe puesta en el invisible, le espera una corona en el cielo que Dios otorga al que entra sin hacer nada, porque él lo hizo todo y el que por fe recibe lo que hizo, lo manifiesta en la obediencia del todo de él. No por temor sino por amor. Pero si seguimos durmiendo, no veremos lo que Dios hizo, no entenderemos.

La vida cristiana no es el cielo en la tierra. Sino comprender que esta tierra desde que Adán y Eva pecaron, está destinada a la destrucción. Porque Dios nos tiene preparada un cielo nuevo y una tierra nueva en donde el reinará con justicia. Donde no hay sol, porque él ilumina con su gloria.

En esa ciudad de paz, no con pensamientos como los que hoy tenemos, ni con un cuerpo como el que hoy tenemos, viviremos para siempre bajo el reinado de la justicia y rectitud. El nuevo y verdadero jardín del Edén cara a cara con Dios.

El apóstol Pablo decía, que para mí el vivir era Cristo y el morir ganancia. No estaba loco, estaba más cuerdo que nosotros. El evangelio que antes perseguía, ahora lo proclamaba. Un encuentro con el Jesús resucitado camino a Damasco, lo despertó de su sueño. Para vivir el verdadero. El prefería estar muerto en la gloria, porque le había visto, sabía lo que venía.

El apóstol Pablo decía, que para mí el vivir era Cristo y el morir ganancia. No estaba loco. El evangelio que perseguía, ahora proclamaba. Un encuentro con el Jesús ya resucitado, lo despertó de su sueño. Para vivir el verdadero. Clic para tuitear

Por eso inspirado por el Espíritu Santo pudo escribir: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Porque tuviera mucho para comer o pasara hambre, su fe permanecería. Porque tuviera mucho dinero o tuviera la billetera vacía, su fe permanecería. Porque en cualquier situación en la que estuviera, estaría satisfecho. Eso es despertar a la plenitud de Dios. En esa plenitud deseo desvelarme hasta el día de mi muerte.

Despertemos. Despertemos a la gloria de Dios, despertemos a la gloria de la familia. Fue por medio de una familia que Dios salvó a la humanidad durante el diluvio. Noé, su esposa y sus tres hijos con sus esposas, entraron al arca. Noé no vivió su sueño, vivió en el sueño de Dios y sus sueños fueron interrumpidos. Su obediencia y fe en el Todopoderoso, le salvó a él y a su familia.

Que Jesús sea nuestra arca. Que nos libra del diluvio de nuestra pecaminosidad. En donde no hacemos nada sino responder a su llamado y ser empoderados para obedecer. En donde no corremos a darle respiración boca a boca, al viejo yo como muchas veces lo hemos hecho amando este mundo. Porque Dios ya construyó en Jesús, esa arca en la cruz. Y los pecados que nos tenían atados, recibieron perdón y las cuerdas cayeron al suelo. No corramos a recoger las cuerdas cortadas del pecado de las que hemos sido liberados. Amemos no por interés sino por gratitud. No con la cabeza, sino también con el corazón.

Que Jesús sea nuestra arca. Que nos libra del diluvio de nuestra pecaminosidad. En donde no hacemos nada sino responder a su llamado y ser empoderados para obedecer. Clic para tuitear

Yo quiero despertar a la gloria de Dios, a la gloria de la familia en él y a la gloria de la familia espiritual y de mi prójimo en él. Oro porque Dios me muestre lo malo que soy y que todavía tengo y que pueda de rodillas cada mañana decirle: “Nunca más me dejes volver a dormir”. Ni ante ti, ni ante familia, ni ante mi llamado en ti.

La iglesia no puede volver a ser la misma cuando nos volvamos a reunir. No podemos olvidar lo que hoy vivimos. No lo tengo todo resuelto, pero sé que la iglesia de Cristo proclama a Cristo. Cuando de pronto se cierran los templos, es un recordatorio majestuoso, que lo que más importa, no son ellos, sino lo que se reúne dentro de ellos, para quién lo hace y a quién y para qué proclama.

No corramos a darle respiración boca a boca, al viejo yo, como muchas veces lo hemos hecho amando este mundo. Porque Dios ya construyó en Jesús, esa arca en la cruz. Somos una nueva creación, vivamos en ella. Clic para tuitear

No quiero volver a dormirme. Y por favor Padre mío, despierta al que está leyendo estas líneas. Muéstrale a qué duerme y a qué debe despertar. Para que todos vivamos despiertos para ti, aunque durmamos para siempre por este ingrato y microscópico Coronavirus.

No quiero volver a dormirme. Y por favor Padre mío, despierta al que está leyendo estas líneas. Muéstrale a qué duerme y a qué debe despertar. Para que todos vivamos despiertos para ti, aunque durmamos para siempre por este ingrato… Clic para tuitear

Despierte…

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