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«Nunca coma solo»… ese es el título del famoso libro de Keith Ferrazzi. Su premisa es clara: el éxito depende de las relaciones que construye a través de la generosidad y el networking. Sin embargo, creo que hay algo igual de importante: aprender a comer solo. Aquí le comparto 7 beneficios que he descubierto al hacerlo:
1. Aprende a ser su propia compañía
De los 17 a los 19 años viví solo en Dallas gracias a una beca-trabajo. Durante los veranos, el internado quedaba casi desierto y pasaba seis semanas casi en total soledad. Para no «perder la cabeza», aprendí que mientras más solo se está, más importantes son las rutinas. Establecí horarios estrictos para todo: trabajar en la biblioteca, estudiar cursos, caminar y tocar el teclado. Aprendí a ser mi propia compañía y a no depender de otros. Aunque hoy prefiero estar acompañado, esa experiencia me enseñó el valor de bastarse a uno mismo y mantener la disciplina personal en el aislamiento.
2. Reflexiona sobre su vida
El Sabio Salomón decía: “Y como Dios le llena de alegría el corazón, muy poco reflexiona el hombre en cuanto a su vida.” El día a día y hasta la alegría nublan nuestra vista de evaluar cómo estamos viviendo. Sócrates decía: “Una vida sin examen no merece ser vivida”. Es en esos momentos de soledad en donde he podido meditar quién soy, qué estoy haciendo bien y qué debo cambiar. Cuando no tenemos con quien hablar, hablamos con nosotros mismos. Y, ese diálogo interno nos puede llevar a la corrección y a la sabiduría.
3. Frena el ritmo ajetreado
La vida del ser humano hoy es correr y correr. Es una vida ajetreada. En Guatemala el movilizarse es un tema de una a tres horas por la mañana y de manera similar por la noche, tan sólo para llegar al trabajo. Sentarnos, solos y hacer un alto, nos lleva a frenar. Al comer con otros curiosamente me di cuenta lo rápido que comía. Hoy cuando me siento solo a la mesa, soy más consciente de frenar, comer, degustar y el bajar revoluciones da paz.
4. Escucha buena música y aprecia las emociones del compositor
En ocasiones no reflexiono sobre la vida, pero sí escucho buena música. Me gustan canciones de fe, alegría, esperanza y amor. Hay canciones que me conmueven. Entonces, no sólo hago un alto al sentarme solo a comer, también a veces escucho buena música. Pongo atención y experimento los sentimientos del compositor. A veces, sonrió, a veces, lloro. Todo ayuda…
5. Aprende al leer a las personas en otras mesas
Ver lo que está pasando en otras mesas es una clase magistral de lo que podemos evitar y de lo que podemos imitar. Los que se sientan y no hablan para nada. Cada quien con su celular en la mano. Los que se sientan y no se quitan la mirada de encima. Los que alegan, los que escuchan activamente se puede leer la empatía desde lejos. Los que tienen un niño en la mesa y la vida que ellos le dan hasta a los meseros. Es increíble lo que se aprende viendo.
6. Escribe y sueña con el mañana
De mis actividades favoritas cuando me siento solo a comer. Lapicero, papel y soñar. ¿Qué quiero lograr?, ¿Qué debo aclarar? Ese viaje de 7 días en donde todos los tiempos comí solo fue enriquecedor. Soñé con mi mañana, escribí para mi mañana y eso no sólo me dio inspiración, sino que me llevó a la acción. A veces, sólo escribo lo que estoy viviendo o sintiendo y en ese proceso, aclaro mi pensamiento. Escribir tiene algo mágico que produce en nosotros.
7. Valora la compañía de un buen amigo
Esta publicación la escribí precisamente, cenando solo. Sentado en un restaurante, y, mientras comía a pesar de estar solo, no estaba solo. Estaba con usted que me leería, que de seguro anhela un buen amigo, un buen café, una buena charla y un buen abrazo que dice: te quiero. Así que a veces coma solo y el resto del tiempo coma acompañado, porque la riqueza de la vida está en comer, beber, disfrutar y compartir con las personas cercanas que agregan sabor y valor a la vida.
Por eso, aunque hoy cené conmigo mismo, mañana a las 6:00 a.m. desayunaré con un amigo de 66 años (yo tengo 49). Luego, me voy con el corazón lleno para trabajar con tres clientes uno a uno Reseteo Gerencial, un programa de transformación ejecutiva por el que más de 90 líderes han pasado y sido impactados. Si desea más información del programa escríbame dando click aquí
Y, usted, ¿Con quién comerá esta semana? Y, ¿Cuándo comerá sólo para trabajar sus metas del próximo año? Porque: “El que no tiene metas, ya llegó”.
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