Noviazgo de Altura – Capítulo #1 Escoger 2.0

enero 16, 2015

UpgradeAyer les compartí la introducción del segundo libro que estoy escribiendo y que lanzaré el día 14 de Febrero a las 8:00 a.m. Se llama: #NoviazgoDeAltura, Cómo vivir un noviazgo espectacular. Gracias por todas las historias, consejos y sugerencias que me han enviado para el mismo.

En los próximos días seguiré compartiéndoles cada capítulo. Mi deseo es que no arrastre basura de su noviazgo a su matrimonio y que llegue a viejo, satisfecho de vivir con la persona que vivió un noviazgo de altura y con quien decidió casarse para vivir juntos hasta que la muerte los separe.

Cuénteles a sus amigos para que se suscriban a mi blog y reciban el libro gratis, cuando termine de escribirlo y sea editado y diagramado. Así que aquí les va el capítulo #1 Escoger 2.0

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Escoger 2.0

Tormentos, tormentos y más tormentos. No sólo ella, sus dos hijos vivieron ese infierno por el que nadie debe pasar. Abusos por parte de quien supuestamente sería la pareja soñada. No sólo ella se vio afectada, sus dos hijos también.

Ya en sus sesentas me dijo: atravesar por un divorcio es de las cosas más devastadoras. Es como una muerte, sólo que el cadáver continúa caminando y con vida por ahí. Es tan frustrante no conectarte con quien escogiste. Un divorcio no se lo deseo a nadie.

Frente al abogado el esposo le dijo: ya no quiero nada. Démosle todo lo que pide. Sólo quiero que este tormento termine. Ya no aguanto más. ¿Estás seguro? Preguntó el abogado. Sí respondió él. Sólo quiero que este tormento termine. Y el matrimonio terminó, aunque el tormento continuó.

Nos sentamos a desayunar y me dijo: mi esposa me fue infiel y está embarazada de su amante. Quiero restaurar nuestro matrimonio, pero ella no quiere ayuda y no me deja ver a mi hijo. Creo que ya no hay solución. Y verdaderamente, no hubo. El matrimonio terminó en un divorcio.

Los conocí cuando era menor de edad. Eran mis amigos. Ambos mayores que yo. Servíamos juntos en la iglesia. Tenemos suficientes recuerdos de los buenos tiempos sirviendo a Dios en distintas áreas. Recuerdo su emoción cuando se hicieron novios, recuerdo cómo se veían de bien juntos. Hoy esos recuerdos, tan sólo son recuerdos. Están separados.

Me senté con él. ¿Cuál es el problema? Le dije. La verdad, ya no siento amor por ella. No me dio lo que yo esperaba y ahora tengo una amante y un hijo con ella. Sin lugar a dudas mi esposa es una gran mujer, pero sólo se interesa por mis hijos y por todo lo de la casa. Mi casa parece un hotel, pero yo sólo soy un huésped más. Terminaron separándose y él vive con quien fue su amante.

Le comparto una última historia que recibí por correo electrónico de una de mis lectoras: “Si hubieran existido libros como estos en mi época de juventud, creo que no hubieran tantos divorcios en la actualidad. Soy madre de varios hijos, ahora me duele decir que soy parte del club de las divorciadas, pero lamentablemente e irónico, siento un alivio el estar divorciada. Digo, me duele, porque no se vale que por las malas decisiones que tomamos en nuestra juventud, perjudiquemos a terceras personas, en este caso mis hijos. Y digo, lamentablemente, porque estoy viviendo una etapa maravillosa que nunca la hubiera vivido estando casada con el papá de mis hijos. Conste que no estoy culpándolo a él, sino que simple y sencillamente, yo lo elegí. A veces me pregunto ¿Qué es lo que permite que todo se acabe en un matrimonio? La respuesta más lógica que he encontrado en mi cabeza es que es por tirarnos a la inmadurez de vivir un noviazgo de «locura» y no de «altura». En la juventud nos damos el lujo de cerrar nuestros oídos para escuchar buenos consejos. Nos colocamos la venda en los ojos para no ver las tonterías que comete nuestra pareja. Nos damos el privilegio de decir: «Lo amo», aun sin sentir ese mariposeo en el estómago. Y por si fuera poco, nos creemos los perfectos adultos que pueden arreglar cualquier alboroto. Eso sí, cuando se viene el alboroto de 9 meses nos volvemos a convertir en aquellos angelitos que papá y mamá educaron para no cometer tonteras que se transforman en 9 meses y a la velocidad del rayo nos convertimos en padres de 3 o 4 hijos sin ni siquiera, tener una pequeña agenda de privilegios. En fin, creo que la juventud quiere vivir una época acelerada en donde es permitido todo. Es permitido gastar, pero también es permitido no trabajar. Es permitido dar besitos y abracitos, pero también es permitido no comprometerse. Es permitido tener amigos, pero también son permitidos los derechos. Total, que a veces pienso en esos días que voy a un centro comercial por las tardes y veo tantos jovencitos tomados de la mano, mi imaginación me hace pensar que poseen una tarjeta de «pase Libre». O sea, en todo tienen luz verde. Ahora en mi edad adulta digo: «Ojalá me hubiera superado antes de un noviazgo», «Ojalá hubiera escuchado a mis padres», «Ojalá hubiera escogido mejor», pero bueno… el “Ojalá” ya se fue. Ahora tengo unos hijos maravillosos de los cuales me siento orgullosa y estoy tratando de llenarlos de cosas buenas, para que todo lo malo se desborde y se vaya por el drenaje. Bendiciones y le deseo éxitos.”

No, no quiero asustarlo, pero sí despertarlo…

Este capítulo de mi libro Noviazgo De Altura estuvo disponible aún sin editar por varias semanas, para que las personas suscritas a mi blog me enviaran su retroalimentación sobre el mismo. Puede descargar el libro en www.noviazgodealtura.com

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