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Amor Chocolate

febrero 13, 2023

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Y de pronto descubrieron un tumor canceroso en mi cuerpo. Tenía sólo 19 años de edad. Luego de una operación pasé por cuatro ciclos de quimioterapia. En otra ocasión le cuento lo que aprendí durante este tiempo de tantos pensamientos y sentimientos.

El cáncer no me mató, pero algunas visitas, casi. Están los que llegan a contar historias como: “mi tío tuvo cáncer y fíjate que a los seis meses ¡se murió!” Aquellos ánimos que le dan a uno.

Algunos no me visitaron, pero sí me enviaron tarjetas o cartas. Recuerdo uno de los comentarios de un amigo del grupo de jóvenes de la iglesia: “Tranquilo mi amigo, ¡mala hierba nunca muere!” ¡Jajaja! Amigos que le sacan la risa a uno.

Pero tuve una visita muy interesante de alguien que me conocía desde los dos años de edad. En ese entonces, en Guatemala, no vendían los chocolates Kit Kat. Uno de mis conocidos, ya en su tercera edad, era diabético pero le encantaban esos chocolates. Así que los compraba en los Estados Unidos, los traía a Guatemala y los contemplaba sin compartirlos con nadie más.

Era una persona que hacía unos cinco años había enviudado. Su esposa conmigo siempre muy amable y generosa. Desde invitarnos a una salida por ahí o regalarme una t-shirt de la Esso, que era uno de los negocios que tenían, una gasolinera.

El esposo, ahora viudo, era diferente. Alguien de pocas palabras para expresar sus emociones. Muy bueno para hablar en persona, desde la plataforma y bueno para sacar las risas a expensas de otros.

Fue una visita muy inesperada para mí, cuando me dijeron que había llegado a la casa. Bajé y me recibió con un abrazo. Platicamos de todo. Dentro de otras cosas, a pesar de ser el doctor, me decía: “A los doctores no hay que creerles todo. Antes que comer mucho huevo era malo para salud. Y, resulta que ahora no es malo”.

Me contó sobre ciertos momentos tristes que había vivido, pero que había que tener fe en Dios y una buena actitud ante lo que viniera.

Antes de irse, sacó dos chocolates Kit Kat y los puso sobre la mesa mientras exclamaba: “Fue un gusto visitarte, que sigas mejor y se despidió de mí.

Ese día entendí que todos amamos de diferentes maneras. Pero que nuestro llamado es a amar con el lenguaje del cielo manifestado en Cristo Jesús. Ese día recibí amor chocolate.

Cuando le conté a su única hija sobre su visita y los chocolates me dijo: “Mi papá sí te quiere. Porque esos chocolates los contempla”.

Cada vez que veo los chocolates Kit Kat. Recuerdo esa visita inesperada, de un hombre que casi no abría su corazón pero que ese día, se abrió conmigo y me hizo sentir amado.

Amor chocolate es amar con lo que nos gusta y valoramos. Amor del cielo fue amor de todo en Jesús. Y, él dio su vida por nosotros y nos manda a dar la vida por los demás.

Con palabras, presencia, abrazos, notas o con chocolates Kit Kat, amemos con el amor que el Padre nos da. Porque Dios es amor y el que no ama, no conoce a Dios.

«Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.» La Biblia en Romanos 5:8

“Queridos hermanos, amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios, y todo el que ama ha nacido de él y lo conoce. El que no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor. Así manifestó Dios su amor entre nosotros: en que envió a su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados. Queridos hermanos, ya que Dios nos ha amado así, también nosotros debemos amarnos los unos a los otros. Nadie ha visto jamás a Dios, pero, si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece entre nosotros, y entre nosotros su amor se ha manifestado plenamente.” La Biblia en 1 de Juan 4:7-12

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¿Cómo puede alguien saber que somos discípulos de Jesús?

En un mundo digital, podemos estar leyendo la Biblia en nuestro celular y nadie, a nuestro alrededor, sabe que somos discípulos de Jesús. Incluso, podremos tener nuestra Biblia física abierta y esto, da un indicio a los demás, que somos cristianos. Pero esta no es la característica de la que Jesús habló, por la que otros sabrán que somos sus discípulos.

Un amigo podrá vernos entrar al estacionamiento de nuestra congregación, lugar que muchos extrañamos ver y escuchar a toda la asamblea de creyentes elevar sus voces en adoración a Dios. Algo especial pasa cuando adoramos juntos y declaramos las grandezas del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Pero esta no es la característica de la que Jesús habló, por la que otros sabrán que somos sus discípulos.

Nuestros vecinos podrán escuchar la música de alabanza y adoración que ponemos en casa. Y de pronto les llamará la atención alguna canción e incluso, utilizarán el App Shazam con tal de ver cuál canción es, porque les gustó. Pero esta no es la característica de la que Jesús habló, por la que otros sabrán que somos sus discípulos.

Hay tanto que, a nivel externo, insinúa que somos cristianos. Una calcomanía pegada en el bómper de nuestro vehículo con un mensaje de fe, un cuadro en la casa, la forma en que hablamos… Pero Jesús habló de una sola palabra que haría, que públicamente todos llegarían a saber que somos sus discípulos.

“De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros».” La Biblia en Juan 13:35 Es el amor de Dios a través de Jesús en nosotros, el que nos lleva a amarnos unos a otros. Note que es algo recíproco. Es unos a otros. No unos a pocos. Es todos a todos.

Jesús nos amó no porque fuéramos buenos, sino porque él es el justo y bueno. La divinidad que dejó la gloria para tomar la forma de ser humano, y, con su muerte en la cruz, librarnos de la ira santa de Dios que no tolera el pecado. Así como Jesús dio su vida por nosotros, somos llamados a dar nuestra vida por los demás. Y dar, es amar.

A un no creyente, usted podrá amarlo con el amor sacrificial que encontramos en Jesús por nosotros y él, podrá responder con amor, con indiferencia o incluso con odio. Sin embargo, tratamos a los demás tal y como queremos que nos traten, sin importar cómo ellos nos traten a nosotros.

Pero en el Cuerpo de Cristo es algo diferente pues todos hemos experimentado el amor de Cristo. Por lo tanto, todos somos llamados a amarnos unos a otros. No es un amor que fluye sólo de mi hacia usted, también debe fluir de usted hacia mí. Es un amor que reconoce que el precio de ser un discípulo de Jesús es negarme a mí, tomar mi cruz y seguirlo.


Negarme a mí, es decir adiós a mi voluntad, para que la voluntad de Dios brille en mí. El precio de la paz está en morir. Todos los creyentes somos llamados a morir a nuestro yo, para que Cristo viva en nosotros.

Amarnos los unos a los otros, es una muerte colectiva. Todos morimos a nuestro yo, para Cristo viva en nosotros. Y, sin embargo, vemos a personas que manifiestan estas obras de la naturaleza de la carne, que, en Latinoamérica, en lugar de parecer algo negativo, algunos las ven hasta como muestras enfáticas hasta de un liderazgo con carácter fuerte.

Qué tan alejados de la verdad están quienes así piensan. Ya que estas conductas, que precisamente, son producto de no amarnos unos a otros, nos impiden heredar el reino de Dios. Es decir, todo el que las practica, está fuera del reino de Dios.

“Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje; idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos y envidia; borracheras, orgías, y otras cosas parecidas. Les advierto ahora, como antes lo hice, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.” La Biblia en Gálatas 5:19-21

Todas son obras de la naturaleza pecaminosa y nos impiden heredar el reino de Dios. Evalúese en cuanto al odio, la discordia, los celos, los arrebatos de ira, las rivalidades, las disensiones, los sectarismos y la envidia. En esto no vemos el amor de Dios en nosotros, ¿Cómo podrán decir que somos discípulos de Jesús si está es la característica de nuestra vida en nuestro trato con otros creyentes?

Amar es dar, es tomar la iniciativa de activar el amor de Dios en mí. Jesús dijo: “De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros».” La Biblia en Juan 13:35

Esperar que el otro tenga la iniciativa, que el otro pida perdón, que el otro cambie, que el otro haga el esfuerzo, que el otro, el otro, el otro… Tome nota como el énfasis está en que yo soy yo, la culpa es de otro. Esto no producirá que otros digan, ellos sí son discípulos de Jesús.

Los creyentes somos llamados a amarnos unos a otros y amar es dar. Debemos amarnos colectivamente y para esto, debemos morir colectivamente a nuestro yo.

Los creyentes somos llamados a amarnos unos a otros y amar es dar. Debemos amarnos colectivamente y para esto, debemos morir colectivamente a nuestro yo. Clic para tuitear

El amor fructifica en la actividad del dar de todos, unos a otros. Como iglesia de Cristo, si el amor está en nosotros, todos lo otorgaremos libremente, porque de la misma manera, recibimos el amor de Cristo. “En esto conocemos lo que es el amor: en que Jesucristo entregó su vida por nosotros. Así también nosotros debemos entregar la vida por nuestros hermanos.” La Biblia en 1 de Juan 3:16

Por eso el apóstol Pablo decía que los cristianas en la ciudad de Colosas, debían tolerarse y perdonarse unos a otros. Esto es amor, es dar como Jesús dio. Note de nuevo el, unos a otros.

“Por lo tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia, de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes. Por encima de todo, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto.” La Biblia en Colosenses 3:12-14

Cuidado de permanecer en modo yo merezco, yo no perdono, yo no, yo no… Porque su actitud no es de amor. Es de destrucción: “El que perdona la ofensa cultiva el amor; el que insiste en la ofensa divide a los amigos.” La Biblia en Proverbios 17:9 Amémonos unos a otros.

El amor en esta tierra, no trae la perfección, pero sí cubre las imperfecciones.  “Sobre todo, ámense los unos a los otros profundamente, porque el amor cubre multitud de pecados.” La Biblia en 1 Pedro 4:8

Amar es dar… como Cristo dio. ¿Está dando o esperando? Si los creyentes nos amamos unos a otros, entonces, todos sabrán que somos sus discípulos. Nadie jamás ha visto a Dios, pero el apóstol Juan declaró: “Nadie ha visto jamás a Dios, pero, si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece entre nosotros, y entre nosotros su amor se ha manifestado plenamente.” La Biblia en 1 de Juan 4:12

El próximo 14 de febrero, se hablará del amor. Para nosotros los creyentes, entendemos que el amor es más que un sentimiento, los sentimientos van, vienen y pronto se desvanecen. El amor además de los sentimientos, incluye pensamientos y, sobre todo, la voluntad. Es decidir amar como Dios nos amó en Jesús, es decidir amar como Cristo nos amó en la cruz. Es dar… Y en la iglesia de Cristo, es amarnos en doble vía. Es practicar una muerte colectiva del yo, para Cristo habite en nosotros y los demás digan: “Ellos sí son discípulos de Jesús. Porque se aman, unos a otros”.

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Este es el amor perfecto

febrero 10, 2020

El amor perfecto, es el amor que Dios nos ha manifestado en Jesús. El amor de Dios es el único amor perfecto, que cuando habita en nosotros, entonces, podemos amar más allá de los sentimientos como él ama. ¿Cómo es este amor?

Para comprender el amor, debemos primero comprender el problema. El problema de la humanidad es que Dios es santo, es puro, es justo, es recto y nosotros no. Nadie nos da una catedra de Egoísmo I, Envidia II o Mentira III. Nacemos con una tendencia hacia el mal, nuestra naturaleza es pecaminosa.

Desde que Adán y Eva confiaron en la palabra de la serpiente y no en la de Dios y comieron del único fruto prohibido en el jardín del Edén, sus ojos fueron abiertos y entonces, experimentaron la vergüenza, el miedo y las consecuencias. Vergüenza al verse desnudos, miedo a rendir cuentas a Dios pues no podían hacer nada por ocultar su pecado y las consecuencias de ser expulsados del Jardín del Edén y mucho más.

Ellos son los padres de toda la humanidad. Y luego de su pecado, nosotros nacemos con una tendencia hacia el mal, lo prohibido y todo lo que Dios dice no. Y cuando desobedecemos los mandamientos seguimos experimentando vergüenza, miedo y consecuencias.

¿Cómo es este amor perfecto? Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.” La Biblia en Romanos 5:8

La santidad de Dios nos condena, pues El no tolera el pecado. Pero su gracia en Jesús, nos salva. Su amor fue entregado en la cruz por nosotros, cuando todavía éramos pecadores.

Muchos piensan que, para venir a Dios, primero tienen que resolver su vida y sus pecados. Convertirse en “buenas” personas y luego, entonces ya pueden venir a Dios. Pero es todo lo contario. La Biblia nos dice que, en esta tierra, no existe nadie bueno. Todos somos pecadores, bueno solo Dios.

Dios muestra su amor en Jesús. Jesús, la divinidad que dejó la gloria, se vistió de carne y huesos, vivió en la tierra por 33 años, tentado en todo, pero sin pecado y entonces, es el Justo quien muere en la cruz por nosotros los injustos.

¿Para qué muere? Para librarnos de la ira de Dios, para reconciliarnos con el Padre, para pagar el precio por nuestros pecados, para que fuéramos adoptados como hijos, para que tuviéramos vida nueva, para que tuviéramos propósito de vida eterna y para que no tuviéramos temor al castigo porque su amor en Cristo, nos libra del castigo y nos llena de paz con El y en nosotros.

El evangelio de Jesucristo, esa noticia de que en Jesús hay perdón de pecados, no es para el que hace para recibir, es para el que recibe sin merecer.

El evangelio de Jesucristo, no es para el que hace para recibir, es para el que recibe sin merecer. Clic para tuitear

Usted no hace nada para ser salvo, Cristo el justo, fue el que lo hizo al morir por usted en la cruz. Usted sólo puede arrepentirse de sus pecados y creer en este sacrificio. Y el que cree, es salvo. Experimente este amor que no sólo siente amar, sino que decide amar.

Este fin de semana, asista a una iglesia. Y busque conocer este amor perfecto, que debemos imitar al amar no con el inconstante amor de los sentimientos, que por ratos nos dice ama y por ratos nos dice odia.

Nos lleva a recibir ese amor, para amar como se nos amó. No por lo que éramos o hacíamos, sino por lo que Dios es y hace. El amor de Dios es inigualabale, pero sí imitable. Ame como Dios ama.

“Nosotros amamos porque él nos amó primero.” La Biblia en 1 de Juan 4:19 Clic para tuitear

“Nosotros amamos porque él nos amó primero.” La Biblia en 1 de Juan 4:19

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