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Y ella escribió estas palabras: “Hola, estoy perdiendo mi chispa. 😔 Siento miedo de que se apague por completo. ¡Lo siento!”

Esa respuesta la recibí, porque su amiga más cercana me contó que estaba preocupada por ella. Una seguidilla de pruebas le han caído. Una tras otra sumándose, mientras las primeras no pasan. Le escribí por Instagram.

Esta joven siempre se ha distinguido por ser una líder imparable. La única creyente en su hogar. Llegó a los pies de Cristo por el testimonio y el amor de una amiga que lo entregó todo por ella. Encontró la salvación en Cristo Jesús o más bien dicho, Dios la encontró en Jesús, quebrada por sus pecados y la hizo de nuevo.

¿Cómo está su fe?, ¿Está en medio de pruebas?, ¿Siente como la chispa de su fe está por morir porque las pruebas de este mundo le han abrumado?

Ella no sólo está en este punto, está exhausta. Siente que ya no puede más. Tiene miedo que su relación con Dios se apague por completo y esa chispa que aún permanece, se desvanezca.

Le respondí: “A llorar para el cielo y no para el suelo. A llorar el dolor, pero con fe.”

Su respuesta fue una pregunta: “¿Cómo se llora para el cielo?”

Continué con otra respuesta: “Sacando la tristeza y sabiendo que, aunque no entendamos qué pasa o por qué, pasará. Dios tiene nuestros tiempos en sus manos. Aún con lágrimas en los ojos, pero con fe.”

Lo ojos secos, no son sinónimo de fortaleza. Muchas veces son sinónimo de torpeza, de falta de comprensión del dolor humano y de falta de conocimiento de las Escrituras. No son estas las que nos mandan a ¿Alegrarnos con los que están alegres y a llorar con los que lloran?

Ella agregó: “Hay personas que me han dicho, llorar no es bueno, porque debemos tener contentamiento. Entonces para mí es absurdo, si por más que quiera tener otra cara, en este momento mi cara refleja tristeza, hasta pena pienso. El versículo me llegó, porque entendí que, aunque ahora mismo refleje tristeza mi corazón, está agradecido y confiando siempre en Dios, creyendo que me ama y que yo lo amo.”

El pasaje bíblico que le llegó fue: “Vale más llorar que reír; pues entristece el rostro, pero le hace bien al corazón.” Eclesiastés 7:3


Llorar no es falta de fe. Lloramos cuando emocionalmente topamos y no podemos más. Lloramos cuando físicamente topamos y no podemos hacer nada más. Pero podemos llorar hacia el suelo o hacia el cielo.

Llorar hacia el cielo, es derramar lágrimas de dolor, que reflejan cansancio, como que sentimos que tal vez humanamente todo está perdido, pero que confiamos en una soberanía bendita y amorosa. Que no nos promete que no tendremos aflicciones en este mundo, sino que Cristo Jesús venció al mundo.

Ni la muerte pudo con Jesús. Llorar hacia el cielo es llorar todo lo que nos desborda emocionalmente, pero sabiendo que no estoy tirado en el suelo sin esperanza. Aunque me tocara vivir lo peor a los ojos de la humanidad que es la muerte, me espera la vida eterna. Jesús venció al mundo, venció al pecado y venció a la muerte.

Llorar hacia el cielo es llorar al lugar de donde viene nuestro socorro. Cuando lloro algo cambia en mí, pero no la situación. Cuando lloro hacia el cielo, mantengo la perspectiva eterna de mi vida y en quien confío. Soy peregrino y extranjero en esta tierra, me espera la verdadera y nueva ciudad de paz, la nueva Jerusalén en donde viviremos con Dios por la eternidad.

Llorar no es falta de fe. Lloramos cuando emocionalmente topamos y no podemos más. Lloramos cuando físicamente topamos y no podemos hacer nada más. Pero podemos llorar hacia el suelo o hacia el cielo. Clic para tuitear

En ese lugar no hay muerte, ni llanto ni lamento, ni dolor. Así que, en esta tierra a pesar de las peores pruebas o tribulaciones, mantengamos la fe en Jesús, nuestro Salvador de los pecados, que promete no sólo una nueva vida a todo pecador – nacer de nuevo espiritualmente –, fortaleza para enfrentar las pruebas sino también, vida eterna en este lugar soñado llamado cielo.

Siga adelante… Aún con lágrimas en los ojos, pero con fe.

Ore hasta que Dios le dé su milagro. O hasta que Dios lo llame a su presencia. Ore con fe, pero, sobre todo, porque mantenga la fe en el Todopoderoso a pesar de cualquier situación.

Le comparto dos canciones que le envié a esta joven. Son de Crystal Lewis. Solía escucharla en mi adolescencia. Y su música, sigue edificándome. Es una norteamericana que grabó varios álbumes en español. Canción 1 – Mi Redentor Vive y Canción 2 – Cristo yo creo en ti.

Dios sea con usted en las mejores, en las buenas, en las malas y en las peores. Sea usted con él siempre, en la comunidad cristiana a la que asiste y con su familia espiritual que lo sostiene.

“Él les enjugará toda lágrima de los ojos. Ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de existir».” La Biblia en Apocalipsis 21:4

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Ayer fue domingo de resurrección, pero muchos viven todavía, en el viernes de dolores. Falta que pasen por el sábado de la tristeza y de la desesperanza, hasta que llegue su domingo de resurrección.

Me refiero no sólo al tema espiritual de nuestras vidas, el más importante de todos. Porque separados de Dios nada podemos hacer para ser justificados por nuestros pecados y por obtener un futuro eterno de esperanza. Sin él las fuerzas topan, el esfuerzo en sí mismo ante Dios, es como intentar nadar en arenas movedizas o intentar volar con nuestros brazos.

Pero cuando hablo de un viernes de dolores, también me refiero a los temas financieros, físicos, familiares, emocionales, mentales y cuanta área de nuestra vida por ahora, se pudiera encontrar en el pozo profundo de la desesperación. Estar en un viernes de dolores, puede durar un día, un mes, un año, la duración es incierta, pero el dolor es real y pareciera que no existe salida.

Cuando estamos en el viernes de dolores sólo quisiéramos presionar un botón que se llama: dejar de existir. O poner en pausa nuestra vida, hasta que todo lo malo haya pasado y regresar en un domingo de resurrección. Pero este botón ni existe, ni es el indicado.

En medio de la transición que estoy atravesando, he recibido más de 600 mensajes de personas que me quieren y que en alguna manera he marcado sus vidas. Nuestras conversaciones siempre deben existir para edificar y bendecir y fuera de ello, mejor callar. A todos los he animado, a todos los he bendecido y todos han llenado mi corazón.

Entre todos esos mensajes que recibí por WhatsApp o en mis redes sociales (Facebook, Instagram, Twitter o LinkedIn), quiero compartirles uno que recibí de una amiga – aunque mayor que yo – con espíritu joven y quien, en palabras de su esposo, ya no es la misma que hace unos años, es otra mujer.

Y no es otra mujer por su esfuerzo humano, sino porque topó en lo humano y corrió a Cristo. Verdaderamente sólo Dios hace al hombre feliz. Pero el resultado de esa felicidad no depende de las circunstancias, sino que existe, a pesar de las circunstancias. A esa felicidad que existe incluso en medio de las lágrimas, porque somos perdonados y amados por Dios en Jesús y sabemos que tenemos una esperanza eterna que trasciende a este mundo, le llamamos gozo.

Ella y su familia viven en el gozo del Señor a pesar de haber perdido a uno de sus hijos en sus veintes. Ese viernes de dolores para sus vidas ha sido largo. Pero en medio de ese tiempo, las lecciones aprendidas donde el esfuerzo humano topa y sólo queda la rendición al Padre, destilan enseñanzas que, aunque no encajan al cien por ciento en nosotros, porque fueron escritas en medio de un dolor y un panorama que no es el mismo para nosotros, nos dejan lecciones importantes para aplicar ante el sufrimiento y también, ante los buenos momentos.

Ella me escribió a mi WhatsApp: “Alex… te comparto dos frases pequeñas. Hay dos frases que se han vuelto parte de vida: 1. Un día a la vez, ¡¡de Su mano!! Entendamos o no lo que sucede. 2. Nada es para siempre. Nos toca disfrutar al máximo los buenos momentos… y ver los difíciles con esperanza en Dios. Ambos pasan…”

No sé que pueda estar viviendo usted en este momento, ni cual sea su dolor. Pero estas frases pueden ayudarle y alentarle.

Un día a la vez, ¡¡de Su mano!! Entendamos o no lo que sucede.

En su sufrimiento o dificultad enfóquese en el hoy. Mañana es una pelea que aún no ha llegado. Por algo el Señor Jesús nos enseñó a no afanarnos o a no preocuparnos por el mañana. Basta a cada día su propio afán. Pelear en el mañana, es una pelea perdida, porque ni siquiera se encuentra todavía en el ring. Pelee en el hoy. Todo es un día a la vez. Mi lista para los afanes de hoy, contienen 12 cosas por hacer. Y apenas, estoy comenzando con la primera que este escribir este blog. Pero, relaaaaxxxxxx… diría mi amiga. Un día a la vez.

Una de las frases que me compartió una amiga fue: "Un día a la vez, ¡¡de Su mano!! Entendamos o no lo que sucede." Conozca la segunda… Clic para tuitear

Pero no es sólo vivir un día a la vez. Es vivir un día a la vez, tomados de Su mano. La mano de un superior, da paz al inferior. La mano de Dios, da paz al que la toma. ¿Viven todos de la mano de Dios? No. La mano de Dios es tan alta, que como no podíamos llegar a él, por lo que envió a su Hijo Jesús. La divinidad que dejó la gloria, tomó la forma de ser humano, conoce nuestras limitaciones y dolores y murió siendo justo para con su muerte aplacar la ira de Dios y reconciliarnos con él. El es el camino al Padre, no sólo a su mano, a sus brazos. Caminar de la mano de Dios comienza al reconocer mi pecado, es llorar mi pecado, es arrepentirme. Dios opera en nosotros por medio de su Espíritu Santo – el representante de Jesús en la tierra – una transformación que humanamente no podemos entender, pero que sí podemos describir. Esa experiencia es conocida como nacer de nuevo, ser salvo, ser adoptado como hijo, es tomar la mano de Dios.

Un día a la vez, ¡¡de su mano!! Entendamos o no lo que sucede. La fe en Dios por un mañana eterno o por un mañana mejor en esta tierra, no depende de lo que vemos, sino a pesar de lo que no vemos. No tenemos que entender a plenitud lo que está pasando o lo que Dios está obrando. Pero algo sí podemos entender, que, aunque no lo veamos: “Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito.” La Biblia en Romanos 8:28 Aún en la muerte de un ser querido, hay propósito. Guarde esta frase: Un día a la vez, ¡¡de Su mano!! Entendamos o no lo que sucede.

Nada es para siempre. Nos toca disfrutar al máximo los buenos momentos… y ver los difíciles con esperanza en Dios.

Que tanta verdad y en todo sentido. La semana pasada cambiaron en mi casa las láminas sobre la lavandería, cuando llovía parecía que la famosa Llorona – leyenda mítica guatemalteca – estaba llorando, ¡pero debajo de mi techo! Caía agua por todos lados. En sólo 11 años, la lámina había llegado a su tiempo de vida útil. Nada dura para siempre. Y esta lámina nueva, también tendrá su tiempo de vida. Y esto tenemos que aprender a verlo a través de dos ópticas, la óptica de los buenos momentos y de los momentos difíciles.

Una de las frases que me compartió una amiga fue: "Nada es para siempre. Nos toca disfrutar al máximo los buenos momentos… y ver los difíciles con esperanza en Dios." Conozca la otra… Clic para tuitear

Nada es para siempre, no significa sólo que lo malo pasará, sino que también lo bueno pasará. Por lo tanto, aprovechemos al máximo cada momento hoy. Porque estos momentos pasarán. Nuestra familia, nuestros amigos, nuestro trabajo, nuestras fuerzas, nuestra facilidad de comer, nuestra facilidad para subir las gradas, todo pasará. Disfrutemos al máximo estos buenos momentos. Me ha costado, pero ahora he aprendido a vivir y disfrutar en mi ahora. Antes vivía corriendo para lo que tocaba de nuevo. Ahora, aunque por default vivo en el mañana y soñando, disfruto el hoy. Estos buenos momentos, disfrutarlos, pero al máximo.

Ayer al medio día cocinamos mi esposa y yo, una hija hizo el guacamole, otra puso la mesa y las gaseosas, otro el hielo, alguien más la mesa. ¡Equipo! Eso es una familia en donde todos nos amamos, apoyamos y compartimos el hoy. Familia es el lugar en donde el hijo se siente libre para cometer errores porque será amado y enseñado. También se siente feliz porque cada logro será celebrado, será felicitado y animado a superar a sus papás en todo. Y comprendiendo, que los hijos no son competencia entre ellos sino complemento entre ellos y la familia que les quedará, cuando ya no estemos en este mundo sus papás. Mi hijo de 16 años ya es más alto que yo. El empate lo celebramos con un almuerzo y para qué, como que eso lo inspiro y a las semanas ya me había pasado notoriamente. A mi hijo, lo abrazo y le digo: sos más alto que yo y mejor en tanto que yo. Te admiro. Claro, tiene tanto que mejorar al igual que yo. Pero es un regalo. Y verlo en muchas áreas ser mejor que yo, me llena de orgullo y felicidad. Hoy vivo en el ahora.

Pero no somos llamados a disfrutar al máximo sólo los buenos momentos. También somos llamados a ver los momentos difíciles con esperanza en Dios. Toda persona que enseñe la Biblia y hable de prosperidad inmediata sólo por ser cristiano o diga que nunca un cristiano verá enfermedad y siempre será sano sólo por ser cristiano o que las dificultades jamás llegarán a su vida sólo por ser cristiano, téngale miedo, terror y pavor más que a un perro salvaje. Esas personas no han entendido lo que la Escritura misma dice. El autor y consumador de nuestra fe, Jesús, fue tratado injustamente siendo justo, fue crucificado injustamente y experimentó la muerte más dolorosa y vergonzosa en la época del imperio romano y finalmente, murió injustamente y a los ojos de los seres humanos humillado y derrotado.


Esperanza en Dios en los momentos difíciles. Eso es lo que necesitamos. Como suelo decirle a quien atraviesa una enfermedad. Ore hasta que Dios le dé un milagro o hasta que Dios lo llame a su presencia. Morir con la fe puesta en Dios y en la vida eterna prometida en Jesús, es morir con las botas puestas como un buen soldado del Rey de reyes y Señor de señores. La máxima esperanza del cristiano y que jamás se desvanece, es la esperanza de la vida eterna.

La idea era compartirle estas dos frases que esta amiga compartió conmigo, para que las memorizara, las compartiera y las viviera, pero ya me emocioné y me extendí bastante. Todo lo que he escrito, es porque del viernes de dolores al domingo de resurrección siempre hay tiempo de por medio, pero el día llega. Llega en todas las áreas de la vida. Pero cuando Dios le muestra su pecado, ha recibido el regalo más grande que pueda recibir. Nadie viene a Jesús limpio, viene sucio. Nadie viene a Jesús entero, sino destrozado. El nacer de nuevo es un regalo que Dios da. Y es un regalo que nos lleva a morir un viernes de dolores a nuestra vida pasada, para resucitar a una nueva vida que no entendemos, pero vemos ahora con colores vívidos y como nunca, este regalo llamado vida nueva. En donde lo terrenal es importante, pero lo eterno mucho más. Porque, así como Jesús resucitó, un día resucitaremos con él.

Dios se muestre a su vida.

Gracias amiga por regalarme esas frases, pero, sobre todo, por mostrarnos su corazón a mí y a toda mi familia…

“Pero tenemos este tesoro en vasijas de barro para que se vea que tan sublime poder viene de Dios y no de nosotros. Nos vemos atribulados en todo, pero no abatidos; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no destruidos. Dondequiera que vamos, siempre llevamos en nuestro cuerpo la muerte de Jesús, para que también su vida se manifieste en nuestro cuerpo.” La Biblia en 2 Corintios 4:7-10

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Ni la muerte podrá detenernos

septiembre 14, 2020

El apóstol Pablo dijo: “Mi ardiente anhelo y esperanza es que en nada seré avergonzado, sino que con toda libertad, ya sea que yo viva o muera, ahora como siempre, Cristo será exaltado en mi cuerpo. Porque para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia.” La Biblia en Filipenses 1:20 y 21

Qué verdad tan poderosa: “Para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia”. ¿Por qué el apóstol Pablo podía hablar de esa manera? Jesús ya había muerto y resucitado cuando se le apareció camino a Damasco, como una luz fuerte a Pablo. En ese entonces él perseguía a la iglesia de Cristo por considerarla una secta al predicar el perdón de pecados en el sacrificio de Jesús en la cruz y no por guardar la ley dada a Moisés.

Pablo no sólo había visto al Cristo resucitado, había sido confrontado en su error y, además, comisionado a proclamar el evangelio que antes perseguía a los gentiles – toda persona no judía -. La certeza de la resurrección era innegable para él. Vivir era Cristo y morir era ganancia.

El libro del Apocalipsis realmente es la revelación de Jesucristo. Y nos muestra al discípulo Juan quien escribe todo lo que ve y que Jesús le ordena escribir. Al final vemos que existe la muerte segunda y la vida eterna. La muerte segunda, es la separación eterna de Dios.

El Anti Cristo no sólo vendrá, ya está entre nosotros. Entre aquellos que se oponen a la iglesia cristiana y a la revelación de Dios. Ven a la iglesia como una esclavitud y no como la libertad que es en Cristo.

No ven que los derechos fundamentales de la vida están escritos en los diez mandamientos. Por ejemplo: no robarás, es el derecho a la propiedad privada. No matarás, es el derecho a la vida. No codiciarás, es el derecho a la prosperidad desigual.

A pesar de los Anti Cristo, al final de los tiempos, se ve la victoria triunfal de Jesús, sobre todo. Tanto la bestia, el falso profeta y el diablo, serán arrojados al lago de fuego y azufre, en donde serán atormentados por los siglos de los siglos (Apocalipsis 20:10).

La buena noticia, es que aquel no que hace buenas obras para ser salvo pues así nadie es salvo ante Dios pues todos somos pecados y descalificados ante su santidad. Sino que se arrepiente de sus pecados y cree en Jesús como su justificación ante el Padre, recibirá la promesa de una vida eterna en el cielo, en donde no hay muerte, ni llanto, ni lamento ni dolor. Un jardín del Edén, pero perfecto, eterno y único en el universo creado por Dios.

Por eso es que el apóstol Pablo podía decir: “Porque para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia.” Porque ni la muerte nos detiene a los creyentes. Porque, así como Jesús resucitó, nosotros también resucitaremos con él.

Y llegará el día del Señor, el día que Jesús regresará ya no como abogado que por ahora intercede por nosotros ante el Padre, sino que regresará como Juez. Y toda rodilla en esta tierra, se doblará ante él y reconocerá su majestad lo quiera o no.

Si ni la muerte nos detiene. Que nada más lo detenga porque el apóstol Pablo incluso preso dijo: “Todo lo puede en Cristo que me fortalece” La Biblia en Filipenses 4:13

Y nosotros también, aun con lágrimas en los ojos, aun en nuestro lecho de muerto, aun con la pérdida del ser querido más importante para nuestras vidas, aun con la pérdida de nuestro trabajo, Jesús nos fortalece para seguir adelante.

Aun con lágrimas en los ojos, aun en nuestro lecho de muerto, aun con la pérdida del ser querido más importante para nuestras vidas, aun con la pérdida de nuestro trabajo, Jesús nos fortalece para seguir adelante. Clic para tuitear

Si ni la muerte nos detiene, que nada nos detenga. Jesús es nuestra fortaleza…

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Es increíble que algunos midan “la victoria” de un cristiano porque nada malo le pasa y anda con una sonrisa de oreja a oreja, inmune ante toda aflicción que las pruebas de este mundo nos presentan.

Para estas personas todo tipo de prueba es una derrota. Es una derrota causada por ellos mismos. Por dos razones. La primera, no piden o no pidieron con fe y por eso no ven o vieron un milagro. Y la segunda, dicen que la persona está en pecado y está recibiendo un castigo de Dios. Para estas personas, ser cristiano es vivir en la tierra, como en el cielo.

Bien dijo el sabio Salomón: “En la tierra suceden cosas absurdas, pues hay hombres justos a quienes les va como si fueran malvados, y hay malvados a quienes les va como si fueran justos. ¡Y yo digo que también esto es absurdo!” La Biblia en Eclesiastés 8:14

También Jesús exclamó: “Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo.” La Biblia en Juan 16:33

Note que Jesús no habla de aflicción. Habla de aflicciones. En este mundo desde la desobediencia de Adán y Eva en el jardín del Edén y las consecuencias de su pecado, siempre ha existido la aflicción. Y ningún cristiano está libre de la misma.

Y ¿Qué cosas les dijo el Señor antes? Lea los capítulos anteriores. Habla de que serán aborrecidos, que los expulsarán de las sinagogas, que los matarán pensando quienes lo hacen que sirven a Dios, predice la traición de Judas y la negación de Pedro. Pero también, que enviará al Espíritu Santo el consolador, quien los guiará a toda verdad y que él va al Padre.

Jesús mismo enfrentó, la noche de su arresto, una terrible aflicción y una tristeza tan profunda que se sentía morir. No tema en medio de esta pandemia, expresar su angustia, ni su tristeza, a sus hermanos en Cristo.

Jesús mismo enfrentó, la noche de su arresto, una terrible aflicción y una tristeza tan profunda que se sentía morir. No tema en medio de esta pandemia, expresar su angustia, ni su tristeza, a sus hermanos en Cristo. Clic para tuitear

Hace poco, una mujer de la congregación, escribió en Facebook días después de la muerte de su esposo: “Hoy me venció la tristeza”. ¿Vamos a condenarla por ello?, ¿Debe estar con un corazón como si nada hubiera pasado?, Sabe que lo volverá a ver, que hay resurrección de los muertos, pero hay aflicción en su corazón, es tiempo de entristecerse, pero con esperanza.

 “Luego fue Jesús con sus discípulos a un lugar llamado Getsemaní, y les dijo: «Siéntense aquí mientras voy más allá a orar». Se llevó a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, y comenzó a sentirse triste y angustiado. «Es tal la angustia que me invade, que me siento morir —les dijo—. Quédense aquí y manténganse despiertos conmigo».” La Biblia en Mateo 26:36

La noche de su arresto, Jesús se sintió triste y angustiado. Al punto que dijo: “Es tal la angustia que me invade que me siento morir”. Y pidió a sus más cercanos que se quedaran con él.

Muchos le hubieran dicho: “Declare victoria” o “No hable derrota, tristeza y angustia sobre su vida”. Jesús sólo estaba declarando su realidad, ante un momento, humano y tormentoso que se venía por delante.

Estar en victoria, no consiste en no tener pruebas. Consiste en permanecer con fe en Dios, aún en el lecho de muerte. Clic para tuitear

A los enfermos suelo decirles. Ore hasta que Dios le dé un milagro o hasta que Dios lo llame a su presencia.

La oración más grande que podemos hacer, es porque Dios fortalezca nuestra fe, para enfrentar cualquier prueba que venga a nuestras vidas. Para que nada nos pueda separar del amor de Dios. Porque si llega un milagro lo celebraremos y si no llega, lo enfrentaremos, pero con fe.

Jesús se sintió triste y angustiado. No se aflija, por encima de la aflicción, por sentirse así ahora. Abra su corazón con sus líderes, con sus pastores y pida oración.

Estar en victoria, no consiste en no tener pruebas. Consiste en permanecer con fe en Dios, aún en el lecho de muerte.

Estar en victoria es saber que la muerte de Jesús en la cruz, es nuestra verdadera victoria y la promesa de vida eterna, nuestra esperanza incontaminada, incorruptible e inmarchitable como dice Pedro. Una esperanza viva que jamás decae o pierde fuerza.

Dios sea con usted en medio de todas sus aflicciones. Y Su nombre sea glorificado, con su fidelidad y testimonio, a pesar de las pruebas.

Estar en victoria es saber que la muerte de Jesús en la cruz, es nuestra verdadera victoria sobre el pecado y la promesa de vida eterna, nuestra esperanza viva, incontaminada, incorruptible e inmarchitable como dice Pedro. Clic para tuitear

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